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México arranca el 2026 con más deuda y presión sobre la economía familiar

  • Isaura Guzmán
  • 9 ene
  • 2 min de lectura

Por ISAURA GUZMÁN


Con una colocación de bonos de deuda en moneda extranjera por nueve mil millones de dólares, para cubrir necesidades de financiamiento del Gobierno Federal, fue como arrancó este 2026, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.


Un bono es un instrumento de deuda que emite una entidad, como un gobierno, una empresa o una institución, para obtener dinero prestado de los inversionistas, quienes a cambio reciben intereses periódicos.


La dependencia a cargo de Édgar Amador Zamora detalló en un comunicado de prensa que el monto de la operación “permitió al Gobierno Federal cubrir una parte importante de sus necesidades de financiamiento en moneda extranjera para 2026, lo que otorga mayor flexibilidad para evaluar ventanas de oportunidad y condiciones favorables de mercado durante el resto del año”.


Por ello, indicó que el país colocó tres nuevos bonos de referencia, los cuales alcanzaron una demanda de 30 mil mdd en la que participaron 279 inversionistas de todas las regiones del mundo.


“El Gobierno Federal reafirma su compromiso con los objetivos del Plan Anual de Financiamiento 2026, manteniendo la deuda pública en línea con el techo de endeudamiento aprobado por el Congreso y asegurando la continuidad de una gestión fiscal responsable y prudente”, agregó Hacienda.



En ese sentido. analistas de Banco Base señalaron que en enero típicamente se emite deuda, pero advirtieron que, en esta ocasión, las agencias calificadoras podrían recortar sus perspectivas de riesgo por el alto nivel de endeudamiento del país.


En tanto, México Evalúa advirtió previamente que la carga de la deuda representa una presión creciente para las finanzas del país, al mismo tiempo que afecta la economía de los hogares.

“A simple vista, podría parecer que esta deuda no afecta directamente la economía familiar.


Pareciera que no impacta en lo que pagamos en el supermercado o en la renta o hipoteca, las tarjetas o los gastos del hogar. Pero la realidad es que la deuda pública sí impacta el bolsillo, aunque no se note de forma inmediata”, dijo la organización.




Explicó que, al pagar impuestos, la expectativa es que ese dinero regrese a la ciudadanía en forma de mejores servicios públicos, obras de infraestructura, mayor seguridad, programas sociales o sistemas de salud gratuitos; sin embargo, apuntó que “cuando las finanzas públicas arrastran altos niveles de deuda, una porción importante de esos recursos no vuelve a la economía familiar, sino que se destina al pago de intereses y compromisos financieros”.


Por ello, enfatizó que el costo de la deuda “sí afecta directamente a la economía familiar, porque cada peso que se destina al pago de intereses es un peso menos para servicios públicos que podrían aliviar el bolsillo de los hogares.


Por ejemplo, las veces que preferimos pagar por medicinas, tratamientos médicos, o por educación privada, en lugar de atenernos a lo que nos ofrece el Estado. O las veces que mejor damos por perdido lo que nos robaron porque no confiamos en la seguridad pública”.

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