UNAM obtuvo la primera imagen tridimensional del interior del Popocatépetl
- Isaura Guzmán
- 27 feb
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ISAURA GUZMÁN
27/02/2025
Un grupo de Científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) obtuvo, la primera imagen tridimensional del interior del Popocatépetl, la cual abarca hasta 18 kilómetros de profundidad desde el cráter.
El estudio revela que el volcán cuenta con dos áreas de acumulación de magma cristalizado, un hallazgo que aporta información clave para entender su estructura interna y su dinámica eruptiva.
Además de generar la imagen tridimensional más profunda y detallada realizada hasta ahora del coloso, el equipo identificó estas zonas de acumulación y obtuvo datos sobre los rangos de presión y temperatura del magma.
Para ello, los investigadores enfrentaron diversos desafíos, entre ellos el ascenso a 4 mil 300 metros de altitud con equipo especializado. Las labores dependieron de condiciones climáticas adversas y de los riesgos asociados a la actividad volcánica, como explosiones y la expulsión de fragmentos de roca cerca del cráter.
Explicaron que el objetivo principal es mejorar la comprensión del comportamiento del volcán y fortalecer la capacidad de predicción de erupciones.
“Es la tomografía más profunda que se ha realizado en el volcán Popocatépetl y la de mayor detalle de todo el edificio volcánico”, afirmó Marco Calò, líder de la investigación, desde su oficina en el Instituto de Geofísica de la UNAM.

El investigador señaló que existían dos estudios previos que abordaban la estructura interna del volcán y que habían descartado desde años atrás la hipótesis de una sola gran cámara magmática que alimentara la actividad actual. Sin embargo, sus resultados eran contradictorios.
“No había una idea clara de lo que había dentro del volcán. Uno decía ‘A’ y el otro decía ‘B’”, explicó.
Por su parte, Karina Bernal, estudiante del doctorado en Ciencias de la Tierra de la UNAM e integrante del proyecto, detalló que los datos obtenidos indican que “don Goyo” presenta dos zonas donde el magma se ha acumulado durante tanto tiempo que ya no puede considerarse completamente líquido.
“Esto lleva tanto tiempo ahí que, más que pensarlo como líquido, lo podemos pensar como una roca. Decimos que el magma está cristalizado”, señaló.
Bernal comparó el proceso con el queso fundido que, al enfriarse, vuelve a endurecerse. Añadió que los resultados permiten comenzar a establecer rangos de presión y temperatura del magma.
“Todo esto es una pieza más del rompecabezas que nos permite tener una visión mucho más completa de lo que está ocurriendo dentro del volcán”, concluyó.




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